La solución a los actuales problemas energéticos está en el conocimiento de la energía y de su mejor uso o gestión por parte de todos. Sólo ampliando la cultura energética de la población se logrará reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y nuestro impacto ambiental. Da igual la magnitud de las inversiones en energías renovables y eficiencia energética que se realicen, si no hay una comprensión generalizada del por qué de ese esfuerzo. La respuesta al problema energético es fundamentalmente cultural. La iniciativa Slow Energy aparece para favorecer la transición entre el presente escenario de desconocimiento energético hacia otro de mejor comprensión del calor, de la salud y de nuestro propio confort.